lunes, 9 de agosto de 2010

Dios, no puedo con esto. Definitivamente no puedo con esto.
Te veo ahí, tan pálido y quejándote de tus dolores. Me despertás de los gritos porque te duele todo.
¿Por qué la vida nos patea tanto? Nunca lo pude entender. No me acuerdo de vos un año seguido en casa sin hospitales y cosas de por medio.
Me preguntás por qué lloro y te tengo que mentir. Por vos lloro, lloro porque te veo mal, lloro porque pienso y pienso y no podría en esta puta vida de mierda sin vos, porque sos mi pilar papi, porque sos mi mejor amigo y sos el hombre de mi vida, porque sos eternamente hermoso, perfecto. Te paso la mano por las cicatrices, por las cosas que te salen, como si pudiera curarlas y no puedo hacer nada.
Duermo abrazada a vos, dándote la mano para que no te vayas. Tengo tanto miedo pa, mi vida sos vos, sin duda alguna. Sé que vos seguís por mí y sólo por mí, que nada más te ata a este mundo y no quiero eso, no quiero ser yo tu único motivo para luchar.
No quiero verte mal, mi vida se acaba a cada segundo si estás mal.
Rezo, no paro de rezar y vos seguís así...
Te amo cada vez más y voy a hacer de tripas corazón para que no me veas mal, sólo porque sos mi razón para sonreír ahora porque hace rato me robaron las ganas.
Yo soy tu sangre, mi viejo...
Yo soy tu silencio y tu tiempo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Archivo del blog