Es al pedo tratar de comprender y ponerle a todo la mejor cara, aunque la situación no se lo merezca. Es al pedo buscar excusas para no enojarme o sentirme dolida.
Al pedo poner todo de mí, al pedo fijarme en los pequeños detalles si no se valoran ni se retribuyen, por lo menos, con un poquito de buena onda.
Nunca pido nada y si no me lo dan, no me quejo. Entiendo.
¿Pero quién soy yo para cambiar a la gente? Nadie... Ni más ni menos que eso.
Hago un paréntesis y aclaro que ésto no es borrar mi sonrisa, sólo quería desahogarme. Sigue ahí, aunque la gente la opaque un poco...
Mañana busco esos abrazos que te llenan el alma, que únicamente la gente querida da.
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