viernes, 8 de agosto de 2014

Te amo más que antes, mucho más. Te amo de una forma diferente. Te amo porque te siento en la distancia. Te amo porque ahora sos eterno. Te amo porque desde allá me seguís enseñando. Te amo porque toda mi vida te amé.

Me pone realmente triste no tenerte, no escucharte, que no me abraces, no mirarte. Me pone triste que te hayas ido, pero tu alma jamás morirá en mí.

Estoy hundida en un dolor tan profundo que sé que nunca voy a salir. ¿Me ayudás, papi?

Pero me reconforta que nos vamos a volver a ver, a abrazar. Vamos a juntarnos en un lugar mucho más lindo que este mundo horrible.

Yo siempre creí que nunca nos separaríamos. Hoy lo reafirmo. Te siento conmigo siempre, estás más presente que nunca, seguís todos mis pasos. Camino sola por la calle e me imagino tu mano en mi hombro como solíamos caminar.

No quiero olvidarme nunca tu voz, ni tu piel, ni tus ojos. Tus ojos que son los míos. Te juro por mi vida que jamás me voy a olvidar de vos y voy a encargarme de luchar como vos luchaste, voy a romperme el lomo para ser la mitad de persona que fuiste, para que te sientas orgulloso de la hija que formaste 19 años. Yo estoy orgullosa de vos porque aguantaste más de lo esperado, porque aun agonizante me decías que debía hacer, porque tuviste más huevos que todos los hombres juntos. Sos mi hombre, el hombre de mi vida.

Gracias Dios por haberme dejado en los brazos más perfectos que existieron en este mundo. Y aunque llore siempre, aunque me enoje y quiera romper todo, aunque no quiera seguir, aunque haya pasado eso que toda mi vida rogue que no pasara, aunque siento un dolor que me parte al medio, yo sigo. Sigo por vos, por los abuelos. Los voy a cuidar como te cuidé a vos hasta el último día. Me voy a mantener firme como cuando hiciste el primer paro cardíaco delante mío y te socorrí como pude. No me voy a caer, te lo prometo. Yo se que estoy al borde, pero te prometo papá que no me voy a caer.

Sigo tu ejemplo, siempre de pie. Por cada beso, por cada abrazo, por cada caricia, por cada puteada, por cada manzana compartida, por cada risa. Ay, tu risa... Esto es horrible, y sé que del otro lado decís "dale, hay personas que la pasan peor que vos y siguen. Seguí" pero de verdad gordo, es horrible.

Aguantame, que te juro que nos espera el abrazo más lindo del mundo. Me angustia que falte tanto, no quiero esperar tanto.

Te extraño, todos los días desde el tres de enero de este año. Mi gordo querido, tu hijita promete siempre amarte.  

No hay comentarios:

Publicar un comentario