martes, 19 de enero de 2010

Las cosas que te digan, pueden helarte. Cuando te dicen algo lindo (más si lo dice una persona que de verdad te importa) te helas. Yo personalmente siento que todo el mundo se mueve, y sólo estamos nosotros dos, quietos, sin prestarle atención al resto. No existe nadie más en ese momento.
Pero cuando te dicen algo que no te gusta, te helas. También todo el mundo se mueve, también estamos quietos, pero yo quiero moverme y no puedo correr.

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