Horrible cuando tenés ganas de llorar y las lágrimas no quieren salir. Horrible sentir ese nudo en la garganta de la impotencia de saber que no podés hacer nada porque las cosas no van a cambiar. Horrible pensar que tu palabra algunas veces no vale, y otras vale mas de lo que tendría que valer. Horrible querer golpear y no tener a que.
Mierda.
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