viernes, 10 de diciembre de 2010

Pregunto... ¿Y a mí quién carajo me deja en paz? Un solo puto día pido tranquilidad y nadie me lo da.
Detesto no tener las cosas claras. No me gusta pensar cien veces para llegar a una conclusión, me gustaba cuando no hacían falta las preguntas, cuando todo era lindo y transparente.
Se perdió la magia, la emoción, se perdieron las ganas, las fuerzas... Todo se fue por el inodoro y no va a volver. No va a volver nada de eso.
Estoy llena de resentimiento, mucha bronca, dudas... Estoy vacía una vez más.

¿Y si yo no puedo levantarme otra vez? No te voy a poder levantar a vos... Vos sacarme a mí no podes, porque estas demasiado hundido...
¿Quién carajo nos saca si ya no tenemos ganas de esforzarnos?
Nos vamos a quedar ahí, solos, oscuros... Y ahora sí, para siempre. (A menos que encontremos otras personas capaces de sacarnos y ya no nos vamos a necesitar para seguir)

Maldita condena...

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